Egresada de Teología. Trabajo realizado en CIDE: Coordinadora Área de Desarrollo. Coordinadora del Programa de Educación Popular. 1968 – 2002 Actualmente jubilada

Cecilia Yáñez (82 años)
5 de octubre 2016
Entrevista: Paco Alvarez
Transcribe: Encarnación Moll

¿Qué sientes al evocar a Patricio Cariola y comenzar a pensar en tu relación con él?
Lo primero que viene a mi mente es un gran agradecimiento, un profundo agradecimiento. Porque yo era religiosa cuando entré al CIDE y me dijeron: o trabajas en el colegio o te vas. Y me fui. Yo no tenía ni un peso; no tenía nada y Patricio me dice “mira aquí trabajamos por proyectos. En este momento no hay ninguno para ofrecerte. Pero yo voy a compartir mi sueldo contigo y nos ponemos a pensar en proyectos y ya saldrá alguno”. ¡Cómo no voy a sentir agradecimiento! Patricio me dice, no te preocupes. Bueno un gran agradecimiento.
Mucha admiración. Porque un hombre con tanto quehacer para aquí y para allá podría haber dicho “lo siento”, pero no lo dijo.Era un hombre que sabía, un hombre que me daba confianza en algunas cosas, sobre todo en el plano de la educación. De repente como que se volaba, pero después muchas de esas voladuras resultaban en un proyecto y eso era una cosa interesante. Creo que esa creatividad que tenía nos ayudó a todos pero cualquier cantidad. A pesar de que a veces se ponía chinchoso y nos molestaba: “¿que por qué no has hecho esto?; ¿te fijas… como diciendo… te acuerdas?; pero ¿por qué no han hecho esto?” Pero a la vez eso a mí me enfocó mucho para hacer las cosas mejor todavía.

¿Cuándo conociste a Patricio Cariola y en qué circunstancias?
Yo conocía a Patricio antes de la Fide y porque yo trabajaba en un colegio de congregación. Y ahí ocurrió lo que te dije antes y me llevó al CIDE. Cuando vio que yo no tenía un peso, y me dice que va a compartir su sueldo conmigo…¡pucha qué extraño!! Eso no lo suele hacer nadie por muy sacerdote que sea; o no suelen hacerlo.Cuando una cosa así le toca a uno… a mí me llegó! Con eso me conquistó.
Yo creo que mi relación con él se profundizó cuando me dijo que me hiciera cargo de los proyectos financiados por agencias europeas y él seguiría con las de Estados Unidos. Este loco estaba encargado de la relación con Europa y con Estados Unidos. No sé cómo lo llegó a hacer, cómo se movía y tenía contactos… y qué sé yo cuantas cosas más. Me acuerdo que me decía ¿le escribiste a fulano para decirle que llegaste bien? Me recordaba todo el tiempo si escribí a fulano o mengano para darles las gracias por su cooperación y tenerlo al tanto del desarrollo del proyecto. Ese tipo de hechos me ayudó a conocerlo como un hombre preocupado de mantener las relaciones entre quienes colaboraban con el CIDE. Eso generó entre nosotros una relación de mucha confianza.

¿En esos viajes por Europa lograste percibir cuál era la percepción en las agencias de la figura de Patricio?
Yo creo que Estados Unidos era su campo y además no le gustaba tanto ir a Europa. No tenía mucha predilección. Pero ciertamente que era admirado y reconocido en las agencias como un hombre de ideas muy innovadoras.

¿Cuáles son los aspectos de la vida de Patricio Cariola y de su participación en la vida social y política de Chile que es necesario dar a conocer, recordar y sobre los cuales es importante dejar un testimonio histórico?
Yo creo que nosotros fuimos los menos en reconocerlo. Yo creo que Patricio fue muy importante para la educación. Es verdad que le dieron tarde los premios, de acuerdo. Pero fue una persona importante. Creo que marcó toda una época… debe haber sido el año 64, cuando estaba en Alonso Ovalle cuando se planteaba hacer una Reforma. El estaba pero muy, muy metido. Estaba con este amigo que lo llevó una vez al CIDE y que creo fue ministro de Educación, Mario Leyton. Metido con las autoridades, aportando, haciendo seminarios, miles de seminarios con directores de colegios católicos para meternos en la nueva cuestión de la reforma. Yo creo que era un personaje que fue reconocido públicamente más de lo que muchos de nosotros creemos. Creo que no supimos leer toda la capacidad que tenía y todo lo que sabía sobre educación.

Creo que es reconocido como una persona que influyó fuertemente en la reforma, tanto en la época de Frei como en las que vinieron después. Además, creo que dentro del CIDE nos llevó a hacer aportes interesantes a la educación. Todo lo que fue la educación más comunitaria, la educación popular. Recuerdo que hubo una época que se destacó mucho todo el enfoque de la educación popular y comunitaria y su traspaso o influencia en la escuela…El haber seguido manteniendo la importancia de continuar trabajando con la escuela a pesar de todos los inconvenientes que nos ponía el gobierno militar. Eso fue muy importante. Claro, porque alguien podría haber dicho “no”, en la situación que estamos mejor abandonemos la escuela y sigamos con la educación popular que es una prioridad ahora, para lo cual había plata y era más fácil. Pero no, era importante y ahí lo mantuvo. Yo creo que esas cosas son valiosas, esos son aportes muy buenos que él hizo a la educación.

¿Qué me puedes contar de la manera de ser de Patricio?
Tenía gestos profundamente humanos y eso es muy importante. Con mucha gente, incluso de cuantos más que no eran conocidos. Por ahí tenía sus gastos especiales y la gente lo quería, la gente quiere a la gente por algo. Y los de Cerro Navia, ¿te acuerdas?; y los de no sé dónde lo querían por algo. A pesar de que tenía tantas cosas de un buen patrón de fundo, pero bueno, todas se las pasábamos. Tengo el recuerdo de muchas generosidades y cariño. Yo le tenía mucho cariño a Patricio. Y esa sensación de creativo y de acompañamiento porque siempre estaba al mando de nosotros. Muchas veces se expresaba con las manos. Además, tenía unas manos preciosas además.

Y era muy humilde. A mí nunca se me va a olvidaruna reunión abajo en el CIDE (no sé si tú estabas) porque iba a echar a la Celia, cuando se iba a casar, porque no podía haber un marido y una mujer trabajando juntos en la misma institución. Saltamos como erizos… ¿por qué la Celia y por qué no Agustín? ¿cuáles eran las razones para que fuera ella? Y todos protestamos, tanto hombres como mujeres. Y el pobre se fue como chupando así… me dio pena; me dio pena porque uno se pone como agresivo en esas reuniones, empieza a decir cosas que después… Y lo más bien, dijo: “ustedes me han hecho pensar y vamos a continuar como siempre”. Me impresionó esa humildad de reconocer que se equivocó. No toda la gente siente que se equivoca. Tengo ese recuerdo así como muy impactante.

Yo lo veía comprometido, a pesar de que algunos de nosotros encontrábamos que estaba poco comprometido, pero yo creo que como sacerdote hizo muchas cosas, muchas, muchas, que no las andaba proclamando por ahí, Pero yo sé de la cantidad de gente que ayudó, que asiló, que se movió con el gobierno, que fue incluso hasta entrevistarse con Pinochet y se le encaró. O sea, un hombre valiente para esos tiempos. Discreto, eso sí. No andaba publicando que iba a hablar con fulano… No andaba publicando esas cosas…Sino que hacía las cosas y eso para mí era como muy importante, no tanto bla, bla, sino hacer las cosas. Y uno podía recurrir a él y decirle Patricio esta persona necesita que…Y siempre había alguna solución que encontraba. Y bueno, recurría también a todos nosotros para que le ayudáramos con las personas que había que asilar…, pero muy discreto, muy discreto, pero eso está bien.

En ese sentido yo encuentro que tenía un papel con respecto a todos nosotros. Yo creo que a todos nos formó un poco. Nos formó en disciplina de trabajo, porque por Dios que se ponía nervioso cuando las cosas no estaban bien hechas. Nos formó en respeto a las ideas de los otros, a pesar de que él no respetaba tanto, pero, algo me mostró ahí. Nos formó en reconocernos, en querernos, en armar cosas.

El CIDE era una institución muy rara, ¿te acuerdas? … las fiestas, los difraces, las comidas,… y eso era muy bueno, yo creo que eso creó lazos entre nosotros muy importantes. Eran muy ricos esos encuentros. ¡Además había tanta diversidad! Sí, eso era y se aceptaba la diversidad. Y hacíamos algo los jueves, ¿te acuerdas? Me acuerdo que a Patricio le molestaba tanta cosa pero al final cedía, al final daba la autorización porque él era el que mandaba, quieras o no, era el que mandaba. Era el jefe.

Él se preocupó de buscar gente para mandarla a estudiar. Eso era muy bueno. Le gustaba que su gente se perfeccionara. Y a muchos mandó a estudiar en Estados Unidos y en Europa, a muchos. Fue una cantidad de gente que salió a estudiar porque Patricio hizo los contactos. Juan José fue uno de los primeros.

Yo destacaría también en cuanto a su manera de ser que era inestable Eso es una cosa que a mí me carga que me digan sí y después me digan no; no sé es una cosa que me pone muy insegura. Esa cosa no me gustaba.

Era amigo de las autoridades. Normalmente se relacionaba más con los mandamases más que con los suches. Hacía conexiones con gente… tanto aquí en el país como en Argentina y en Centroamérica.
Sí, siempre había en todas partes gente que ubicaba a Patricio Cariola, que tenía muy buen recuerdo de él y uno podía llegar en nombre de Patricio. En el fondo, en esos seminarios, en esas cosas, yo tengo muy grabado que cuando uno presentaba y decía que venía de Chile, que trabajaba en el CIDE, después se te acercaban y te preguntaban ¿cómo está Patricio? Era muy conocido y reconocido.
La que trabajaba mucho con él fue la Liliana Vacaro, debe tener harta información. Trabajo mucho tiempo en la FIDE con él y después ella se despidió, ella se fue al PIIE, no sé pero siempre estaban haciendo cosas en conjunto.

Bueno, algo muy particular de la manera de ser de Patricio es que era muy apegado a su familia, muy querendón de su familia, mucho. Hablaba siempre de la Cecilia, la hermana que vivía en Italia, con mucho cariño. De su hermano, Marco, ni qué decir.De su hermano chico el que murió, igual. Yo lo notaba como querendón de su familia o sea su familia era muy importante. Hay algunos curas que les da lo mismo. No, no es que les dé lo mismo, pero Patricio estaba continuamente haciendo referencia a su familia.Cuando me tocaba ir a la agencia en Italia, al volver siempre me preguntaba si había pasado a saludar a su hermana. En Italia teníamos una agencia que era en Roma, no más… –“¿Y cómo no pasaste a ver a la Cecilia? -Patricio tu hermana vive en Florencia, no me conoce, no la voy a llamar y decirle… oye soy la Cecilia Yáñez y yo trabajo… -Pero qué importa!..”. Se ponía furioso porque no había conocido a la Cecilia, o sea le importaba que uno conociera a su familia. Querendón, era bien querendón, y de las sobrinas… hablaba…
Yo creo que el hermano cooperó cualquier cantidad con el CIDE . Seguramente que nunca supimos cuánto ayudó y cooperó. El hermano adoraba a Patricio literalmente. Yo creo que sufrió mucho cuando se enfermó Cuando aparecía por el CIDE yo pensaba: todas las cosas que maneja este hombre y se da el tiempo para conversar, venir al CIDE no sé por qué cosa. Sí, era muy apegado a su familia.

Se iba a vivir a la casa del hermano cuando este salía de Chile. Si no se iba al sur, en Osorno, Puyehue, a la orilla del lago una casa que hay ahí, esa casa era de Marco, ahí se iba Patricio. Y lo trataban regio, después volvía… le hacía bien, yo creo que era bueno eso, lo relajaba ese baño de la familia digo yo, ese estar con ellos, hablar con ellos, yo creo que le hacía mucho bien. Y Marco yo creo que se portó un siete con Patricio siempre. Muy importante eso. Y la Cecilia también lo quería mucho, su hermana. Es muy importante que te quieran.

Patricio Cariola fue toda su vida un sacerdote jesuita ¿Qué me puedes contar sobre su relación con la trascendencia y su trabajo pastoral?
Creo que Cerro Navia era donde volcaba todo su trabajo pastoral. Su trabajo pastoral poblacional, que era sagrado porque iba cada domingo a decir misa y no sé qué otro día en las tardes, o sea, se dedicó harto a Cerro Navia.

En el CIDE no sé si hizo mucho trabajo pastoral. El CIDE no era trabajo pastoral para él. Puede que lo haya hecho como pastoral pero no se notaba, era más un trabajo intelectual, profesional, académico.

Yo tenía harta confianza con Patricio, a veces me quedaba hasta las siete conversando con él de la vida.

Sí, yo diría que yo tengo esa sensación de Patricio, una mezcla de sacerdote y profesional, una mezcla de sacerdote y educador en que uno no sabía distinguir cuándo estaba con uno y cuándo con otro, porque uno decía ¿por qué esa preocupación? porque le interesa educación pero era también una cosa personal, le interesaba la persona

Al final se la jugó. Acuérdate cuando hubo ese encuentro en la catedral y nos fuimos caminando con las instituciones amigas desde ahí, con Patricio a la cabeza, con su alba. Me acuerdo… y pienso que jamás lo habría hecho antes

¿Tenía prejuicios Patricio?
Él tenía sus predilecciones, sí. Él tenía predilecciones por algunas personas, eso es normal yo creo que cualquier persona las tiene. En este momento no me acuerdo quién podría ser.